Lagarde confronta a Bessent por el impacto de la guerra en Irán durante cumbre del G-7
La presidenta del BCE desafió al secretario del Tesoro de EE.UU. por minimizar los daños económicos del conflicto en Irán en una videoconferencia del G-7.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, protagonizó un tenso intercambio con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, durante una videoconferencia del Grupo de los Siete (G-7) celebrada este lunes 31 de marzo de 2026. Lagarde cuestionó abiertamente la postura de Bessent, quien minimizó las consecuencias económicas de la guerra en Irán y calificó las disrupciones como temporales.
Un choque frontal entre Washington y Fráncfort
Durante la reunión virtual, que congregó a banqueros centrales, ministros de finanzas y de energía de las principales economías del mundo, Bessent insistió en que los efectos del conflicto —incluido el cierre de facto del Estrecho de Ormuz— serán de corta duración y que los mercados se normalizarán una vez se restablezcan las rutas marítimas.
Lagarde respondió con firmeza: «Enfrentamos un choque real, probablemente más allá de lo que podemos imaginar en este momento». La presidenta del BCE advirtió que, en lo que respecta a la extracción, refinación y distribución de petróleo, «demasiado ya ha sido destruido y no hay forma de que se restaure en cuestión de meses».
El enfrentamiento refleja una fractura creciente entre Estados Unidos y Europa sobre la evaluación del impacto económico del conflicto que estalló el 28 de febrero de 2026, cuando comenzaron las operaciones militares contra Irán.
Europa en el epicentro de la crisis energética
La divergencia entre ambos funcionarios no es casual. Europa sufre de manera desproporcionada las consecuencias del conflicto, enfrentando lo que analistas ya describen como la segunda gran crisis energética del continente en cuatro años, tras la provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022.
El cierre del Estrecho de Ormuz ha sido catalogado como la mayor disrupción del suministro energético desde la crisis petrolera de los años setenta. Aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo transita por esa vía marítima, y su bloqueo ha disparado los precios del crudo Brent por encima de los 126 dólares por barril en su punto máximo, superando la barrera de los 100 dólares por primera vez en cuatro años.
La situación es particularmente grave para Europa, que arrastra niveles históricamente bajos de almacenamiento de gas natural —estimados en apenas un 30 por ciento de capacidad— tras un invierno 2025-2026 especialmente crudo. La suspensión de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) desde Catar ha provocado que los precios de referencia del gas holandés TTF casi se dupliquen, superando los 60 euros por megavatio hora a mediados de marzo.
Las proyecciones del BCE pintan un panorama sombrío
El BCE ya había tomado medidas preventivas el 19 de marzo, cuando pospuso las reducciones de tasas de interés que tenía planificadas. En esa misma decisión, el banco central revisó al alza sus proyecciones de inflación y recortó las estimaciones de crecimiento del PIB para la euro