EE.UU. pierde un E-3 Sentry en ataque iraní: primera baja en combate
Irán destruyó un avión E-3 Sentry AWACS en la base Prince Sultan en Arabia Saudita, la primera pérdida en combate de este activo estratégico de vigilancia.
Un ataque iraní con misiles balísticos y drones destruyó un avión E-3G Sentry AWACS de la Fuerza Aérea de Estados Unidos estacionado en la base Prince Sultan de Arabia Saudita el 27 de marzo de 2026, lo que constituye la primera pérdida en combate de este tipo de aeronave en la historia militar estadounidense. El ataque, que empleó seis misiles balísticos y 29 vehículos aéreos no tripulados, dejó al menos 15 militares estadounidenses heridos, cinco de ellos de gravedad, y dañó además varios aviones cisterna KC-135 Stratotanker.
Detalles del ataque a la base Prince Sultan
La Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) lanzó un asalto coordinado contra la base aérea Prince Sultan, una instalación clave de las operaciones estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. El ataque combinó misiles balísticos de mediano alcance con enjambres de drones, una táctica que Irán ha perfeccionado en los últimos años.
El avión destruido fue identificado como el E-3G Sentry con número de cola 81-0005, asignado al Ala de Control Aéreo 552 de la base Tinker en Oklahoma. Fotografías no verificadas que circularon en redes sociales mostraron la cola de la aeronave completamente separada del fuselaje, lo que la dejó en condición irreparable. El valor estimado de la aeronave supera los 300 millones de dólares.
Además del E-3, entre 10 y 12 aviones cisterna KC-135 Stratotanker resultaron destruidos o dañados en el mismo ataque, según informaron medios estadounidenses citando fuentes del Departamento de Defensa.
Por qué la pérdida del E-3 es un golpe estratégico
El E-3 Sentry, conocido como AWACS (Sistema Aerotransportado de Alerta y Control), es considerado uno de los activos más valiosos de la Fuerza Aérea estadounidense. Su domo giratorio de radar ofrece cobertura de 360 grados, capaz de detectar aeronaves a distancias de hasta 400 kilómetros y rastrear simultáneamente más de 600 objetivos, incluidos aviones que vuelan a baja altitud para evadir radares terrestres.
En operaciones de combate, el E-3 cumple funciones críticas que ningún otro sistema puede replicar con la misma eficacia:
- Dirección de interceptaciones de cazas y coordinación de paquetes de ataque
- Gestión del flujo de aviones cisterna en zonas de combate
- Apoyo a operaciones de búsqueda y rescate en combate
- Mantenimiento de enlaces de mando más allá del alcance visual entre unidades aéreas, marítimas y terrestres
Exoficiales militares estadounidenses calificaron el ataque como un evento de gran relevancia. Un coronel retirado de la Fuerza Aérea señaló que la destrucción del E-3 «perjudica la capacidad de Estados Unidos para observar lo que sucede en el Golfo y mantener la conciencia situaciónal» en el teatro de operaciones.
Una flota cada vez más reducida
Antes de este incidente, la Fuerza Aérea estadounidense contaba con solo 16 aviones E-3 Sentry en servicio activo, una cifra que ahora se reduce a 15. La situación es aún más preocupante si se considera que la tasa de capacidad operativa de la flota fue de apenas el 56 por ciento durante el año fiscal 2024, lo que significa que en cualquier momento dado, apenas la mitad de los aviones estaban en condiciones de volar y cumplir sus misiones.
Datos de rastreo de vuelos indican que Estados Unidos desplegó al menos seis E-3 en bases de Europa y Medio Oriente como parte de sus operaciones contra Irán, lo que somete a una presión extraordinaria a una flota ya debilitada por décadas de servicio.
El reemplazo que no llega a tiempo
La Fuerza Aérea ya tenía planes para retirar progresivamente los E-3 y reemplazarlos con el Boeing E-7 Wedgetail, una plataforma más moderna que utiliza un radar de antena electrónica activa fija en lugar del domo giratorio del E-3. En febrero, Boeing recibió un contrato de 1.200 millones de dólares para iniciar la producción de la flota de E-7, con el objetivo de alcanzar 26 aeronaves para 2032.
Sin embargo, la pérdida del E-3G en combate subraya una vulnerabilidad crítica: el E-7 aún no está disponible para operaciones, y cada aeronave E-3 perdida o retirada amplía la brecha de vigilancia aérea en un momento en que Estados Unidos enfrenta un conflicto activo con Irán.
Contexto del conflicto y perspectivas
El ataque a la base Prince Sultan se inscribe en una escalada sostenida entre Estados Unidos e Irán durante marzo de 2026. La capacidad de Irán para alcanzar activos de alto valor en bases previamente consideradas seguras plantea preguntas urgentes sobre la defensa antimisiles de las instalaciones estadounidenses en la región.
El vicepresidente J.D. Vance declaró que la guerra «continuará un poco más», mientras que analistas militares advierten que la pérdida de capacidades de vigilancia aérea podría prolongar y complicar las operaciones estadounidenses en el Golfo Pérsico. La atención se centra ahora en cómo el Pentágono compensará la pérdida de este activo irreemplazable a corto plazo y en si las defensas de las bases estadounidenses en la región serán reforzadas para prevenir futuros ataques de esta magnitud.