Cierre del DHS: Johnson bloquea acuerdo para financiar la TSA
El Congreso de Estados Unidos fracasó el viernes 27 de marzo en alcanzar un acuerdo para poner fin al cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que ya cumple 42 días, después de que el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, rechazara como «una broma» el plan bipartidista aprobado por el Senado para restaurar el financiamiento de la mayoría de las agencias del departamento, incluida la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
La jornada dejó un panorama de profunda división legislativa: mientras el Senado aprobó por unanimidad un proyecto que financia todas las áreas del DHS excepto las operaciones de inmigración, la Cámara Baja respondió con su propia propuesta que incluye fondos para la aplicación migratoria, en una medida que los demócratas calificaron como «muerta al llegar» al Senado.
El acuerdo del Senado y el veto de la Cámara
Tras una sesión nocturna, el Senado logró en la madrugada del viernes un acuerdo inusual: financiar la totalidad del DHS con la excepción del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y partes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La medida buscaba resolver de inmediato la crisis que afecta a agencias críticas como la TSA, sin entrar en el polarizado debate sobre la política migratoria de la administración Trump.
Sin embargo, el consenso duró apenas horas. Mike Johnson desestimó el plan senatorial y convocó a una votación en la Cámara de Representantes, donde los republicanos aprobaron con 213 votos a favor y 203 en contra un proyecto alternativo que financia al DHS en su totalidad, incluidas las operaciones de control fronterizo e inmigración, hasta el 22 de mayo. Tres demócratas votaron con la mayoría republicana.
El proyecto de la Cámara no tiene un camino viable en el Senado, cuyos legisladores ya abandonaron Washington para un receso programado, lo que deja al DHS sin una solución legislativa a la vista.
Crisis en los aeropuertos de Estados Unidos
El impacto más visible del cierre recae sobre la TSA y los viajeros. Según el administrador interino de la agencia, las ausencias laborales alcanzan hasta un 40 % en algunos aeropuertos del país. Más de 480 agentes de la TSA han renunciado durante las seis semanas de cierre, agravando una situación que ya generaba largas filas y retrasos significativos en las principales terminales aéreas.
Los agentes de la TSA, responsables de los controles de seguridad en todos los aeropuertos comerciales del país, no han recibido su salario desde que comenzó el cierre parcial del DHS el 14 de febrero. La falta de pago ha provocado una ola de renuncias y ausencias que compromete la capacidad operativa de la agencia en un momento de alta demanda de vuelos.
La senadora Jacky Rosen, demócrata por Nevada, instó públicamente al presidente Trump a «decirle a los republicanos que apoyen mi proyecto de ley para pagar a los agentes de la TSA», durante una aparic