Acciones en EE.UU. caen más que en crisis previas y podrían seguir bajando

lunes, 30 de marzo de 2026, 18:47ZipperTendencia: U.S. stocks are faring worse than during past geopolitical shocks — and there’s plenty of room for them to fall further - MarketWatch ()

Las acciones estadounidenses registran caídas superiores a las de crisis geopolíticas anteriores, con analistas advirtiendo que aún hay margen para más pérdidas.

Las acciones en Estados Unidos están experimentando un desempeño significativamente peor que el registrado durante crisis geopolíticas anteriores, y múltiples analistas de Wall Street advierten que todavía existe un margen considerable para que los mercados continúen su descenso. La situación, que se ha intensificado durante las últimas semanas de marzo de 2026, genera preocupación entre inversionistas institucionales y minoristas por igual.

Un desplome que supera precedentes históricos

Según datos recopilados por MarketWatch, la magnitud de las pérdidas actuales en los principales índices bursátiles supera las caídas observadas durante episodios de tensión geopolítica comparables en las últimas décadas. Mientras que en crisis anteriores —como la invasión de Ucrania en 2022, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China en 2018, o incluso los atentados del 11 de septiembre de 2001— los mercados encontraron un piso relativamente rápido, el escenario actual muestra una erosión más profunda y sostenida.

El índice S&P 500, referencia principal del mercado accionario estadounidense, acumula pérdidas que lo sitúan por debajo de las trayectorias de recuperación que caracterizaron a esos episodios previos. El Nasdaq Composite, con su fuerte ponderación en tecnología, ha sido golpeado con mayor intensidad, mientras que el Dow Jones Industrial Average tampoco escapa a la tendencia bajista generalizada.

Factores que alimentan la incertidumbre

A diferencia de shocks geopolíticos puntuales, la situación actual combina múltiples factores de presión simultáneos. La política arancelaria implementada por la administración estadounidense ha generado una cascada de represalias comerciales que afectan directamente las cadenas de suministro globales y las proyecciones de ganancias corporativas.

A esto se suma la postura de la Reserva Federal, que mantiene una política monetaria restrictiva ante presiones inflacionarias persistentes. Las tasas de interés elevadas encarecen el financiamiento corporativo y reducen el atractivo relativo de las acciones frente a instrumentos de renta fija, un factor que amplifica las ventas en períodos de aversión al riesgo.

Los estrategas de mercado señalan además que las valuaciones previas al inicio de la corrección eran considerablemente elevadas en términos históricos, lo que significa que el punto de partida ya era vulnerable. Las relaciones precio-ganancia en varios sectores del S&P 500 se encontraban en niveles que dejaban poco margen de error para las expectativas de crecimiento.

Margen para caídas adicionales

Lo que más inquieta a los participantes del mercado es la evaluación de que las pérdidas podrían no haber terminado. Varios bancos de inversión han revisado a la baja sus objetivos de precio para los índices principales, argumentando que el deterioro en las condiciones macroeconómicas aún no se refleja completamente en las cotizaciones actuales.

Entre los escenarios que podrían profundizar la corrección se encuentran una escalada adicional en las tensiones comerciales, datos económicos que confirmen una desaceleración más pronunciada de lo anticipado, o resultados corporativos del primer trimestre que decepcionen las expectativas ya moderadas de los analistas.

La volatilidad, medida por el índice VIX, se mantiene en niveles elevados que reflejan la nerviosidad predominante. Los flujos de capital muestran una rotación hacia activos considerados refugio, incluyendo bonos del Tesoro, oro y efectivo, en detrimento de las posiciones en renta variable.

Lecciones de crisis anteriores

Históricamente, los mercados han demostrado capacidad de recuperación tras episodios de estrés geopolítico. Sin embargo, los analistas advierten que el contexto actual difiere en aspectos fundamentales. Mientras que los shocks previos tendían a ser eventos discretos con un inicio y un desenlace relativamente definidos, la combinación actual de incertidumbre comercial, política monetaria restrictiva y desaceleración económica configura un escenario más complejo y prolongado.

Los inversionistas con horizonte de largo plazo enfrentan el dilema de si las caídas actuales representan una oportunidad de compra o el inicio de un ajuste más profundo. La respuesta dependerá en gran medida de la evolución de las negociaciones comerciales internacionales y de la disposición de la Reserva Federal a flexibilizar su postura si los datos económicos se deterioran significativamente.

Perspectiva y próximos pasos

De cara a las próximas semanas, la atención del mercado se centrará en la temporada de reportes de resultados del primer trimestre, que comenzará a mediados de abril. Las guías prospectivas que ofrezcan las empresas serán determinantes para calibrar el impacto real de las disrupciones comerciales en la rentabilidad corporativa.

Asimismo, cualquier señal de distensión en el frente arancelario podría proporcionar un catalizador para la estabilización de los mercados. Por el momento, sin embargo, el consenso entre los estrategas apunta a que la cautela debe prevalecer y que los inversionistas deben prepararse para un período prolongado de volatilidad e incertidumbre en la renta variable estadounidense.